«Follow the Leader», lanzado en 1998, es el tercer álbum de estudio de Korn y el disco que los catapultó al estrellato, consolidándolos como los líderes indiscutibles del nu-metal. Con un sonido más pulido y accesible que sus dos trabajos anteriores, este álbum logró expandir el alcance del género sin perder la intensidad cruda y visceral que caracterizaba a la banda.
El disco mantiene la esencia oscura y agresiva de Korn, pero con una mayor presencia de elementos hip-hop y una producción más elaborada, a cargo de Steve Thompson y Toby Wright. Desde el inicio, con la icónica introducción de «It’s On!», el álbum establece un tono de agresividad, angustia y descontrol. Canciones como «Freak on a Leash» y «Got the Life» se convirtieron en himnos de la generación de finales de los 90, gracias a su combinación de riffs pesados, bajos distorsionados y la inconfundible interpretación vocal de Jonathan Davis, que oscila entre el susurro, el rap y los desgarradores gritos de desesperación.
Líricamente, Follow the Leader sigue explorando temas como el abuso, la alienación, la violencia y el conflicto interno, pero con una madurez y una confianza que reflejan la evolución de la banda. Además, el álbum cuenta con colaboraciones memorables, como «Children of the Korn» con Ice Cube y «All in the Family» con Fred Durst de Limp Bizkit, lo que refuerza su influencia dentro del nu-metal y su relación con el rap.
El impacto de Follow the Leader fue inmediato y arrollador. El álbum debutó en el puesto número uno del Billboard 200 y vendió millones de copias en todo el mundo, convirtiéndose en un referente absoluto del género. Su éxito no solo llevó a Korn a un nuevo nivel de popularidad, sino que también ayudó a consolidar el nu-metal como una de las corrientes más influyentes de la época.
En definitiva, Follow the Leader es un disco clave en la historia del metal alternativo, un trabajo que definió el sonido de una generación y que, más de dos décadas después, sigue resonando con la misma intensidad y relevancia.

