La relación entre la salud mental y el rock ha sido profunda y constante desde los orígenes del género. El rock ha funcionado como un canal de catarsis tanto para artistas como para oyentes, permitiendo expresar emociones intensas como la angustia, la rabia, la soledad o la depresión. Muchas letras y composiciones nacen de experiencias personales marcadas por crisis internas, adicciones o conflictos existenciales, convirtiéndose en un espejo donde el público puede reconocerse. En este sentido, el rock no solo es entretenimiento, sino también una forma de acompañamiento emocional y de validación de sentimientos que muchas veces no encuentran espacio en otros ámbitos.
Sin embargo, también existe una cara compleja: la cultura del exceso que históricamente ha rodeado al rock puede agravar problemas de salud mental. El mito del “artista atormentado” ha romantizado el sufrimiento, invisibilizando la necesidad de atención psicológica y cuidado personal. En años recientes, ha surgido una mayor conciencia dentro de la escena musical, promoviendo el bienestar emocional, la terapia y el diálogo abierto sobre estos temas. Así, el rock contemporáneo no solo sigue siendo un vehículo de expresión, sino también una plataforma para visibilizar la importancia de la salud mental y romper estigmas.
En esta ocasión nos acompaña la Psic. Daftne Selene en entrevista para aclararnos estos temas así como una selección musical de este genero.


