En el subsuelo de Los Ángeles de comienzos de los años ochenta, cuando el punk comenzaba a mutar hacia territorios cada vez más oscuros, Super Heroines apareció como una de las agrupaciones esenciales para entender el nacimiento del deathrock. Su álbum debut, Cry for Help, publicado en 1982 por Bemisbrain Records, captura aquella transformación en bruto: guitarras ásperas, ritmos punk, atmósferas siniestras y una sensibilidad que se alejaba tanto del punk tradicional como del rock gótico que comenzaba a desarrollarse.
El grupo estaba encabezado por Eva O, guitarrista y vocalista, acompañada por Sandra Ross en el bajo y Del Mar Richardson en la batería. Eva O ya había participado en la escena angelina con Speed Queens, y varias composiciones de aquella etapa, entre ellas “I’m Not Here” y “Red”, terminaron formando parte de Cry for Help. El disco también contó con colaboradores como Nosmo King en viola y coros, Tish Luca en sintetizador y John Garwood en sitar, detalles que revelan que detrás de la crudeza existía una voluntad evidente de experimentar.
Grabado en Fiddler Studio, Hollywood, durante 1982 y producido por Steve Sinclair, el álbum posee esa textura característica de las primeras grabaciones del deathrock: sonido directo, guitarras nerviosas y una sección rítmica que mantiene la tensión permanentemente. Cry for Help no intenta esconder sus raíces punk; por el contrario, las utiliza como punto de partida para construir algo más oscuro y perturbador.
Desde “The Beast”, el álbum establece un ambiente inquietante. La canción funciona como una entrada perfecta al universo de Super Heroines, donde la agresividad punk convive con una estética de horror y decadencia. Después llega “Cry for Help”, cuyo título parece resumir la sensación general del disco: no se trata de una súplica convencional, sino de un grito surgido desde un paisaje emocional oscuro y claustrofóbico.
“Convicts” acentúa la faceta más agresiva de la banda, mientras “Super Heroine Theme” introduce una suerte de declaración de identidad, casi como si Eva O estuviera creando su propio personaje dentro de aquel mundo subterráneo. La banda consigue así algo particularmente interesante: transformar la crudeza del punk en una estética que posteriormente sería reconocible como deathrock.
Uno de los grandes momentos llega con “I’m Not Here” y “Red”, dos piezas originalmente compuestas para Speed Queens. Su inclusión conecta directamente el álbum con la historia previa de Eva O y demuestra que Cry for Help no surgió de la nada: fue el resultado de una escena que estaba experimentando con nuevas formas de oscuridad, teatralidad y confrontación.
En “Remember to Die”, la muerte deja de ser únicamente un elemento estético para convertirse en una presencia constante dentro del imaginario de la banda. “Black Wedding” y “Blue Blood” profundizan esa combinación de romanticismo macabro y actitud punk, mientras “Run From Reality” cierra el recorrido con una sensación de urgencia que resume perfectamente la personalidad del álbum. El lanzamiento original contiene diez canciones y poco más de 32 minutos, una duración que favorece su intensidad y evita cualquier sensación de exceso.
Cry for Help pertenece además a un momento histórico fundamental. Grabado en el mismo entorno que vio surgir a Christian Death, 45 Grave y otras agrupaciones vinculadas al underground angelino, el álbum contribuyó a definir una escena que posteriormente sería conocida como deathrock de Los Ángeles. Junto con Hell Comes to Your House, Only Theatre of Pain de Christian Death y Sleep in Safety de 45 Grave, es considerado parte de las grabaciones que ayudaron a establecer los fundamentos del género.
Con el tiempo, Eva O se convertiría también en una figura fundamental de la escena oscura angelina, especialmente por su posterior participación en Christian Death y Shadow Project junto a Rozz Williams. Pero antes de esas etapas estaba Cry for Help: diez canciones que documentan a una joven escena buscando un nuevo lenguaje y a una artista que comenzaba a construir una identidad propia.



