Con Anthropocosmic Nest, The Messthetics reafirma su condición como uno de los proyectos instrumentales más inquietos y sofisticados del rock contemporáneo. El trío —formado por Brendan Canty y Joe Lally (histórica base rítmica de Fugazi) junto al guitarrista Anthony Pirog— profundiza aquí en una exploración donde el post-hardcore, el jazz libre y la improvisación eléctrica convergen en un lenguaje propio, cerebral pero visceral.
Si en sus trabajos anteriores el grupo ya había demostrado una química telepática, en Anthropocosmic Nest esa conexión alcanza un nuevo nivel de madurez. El disco no se construye a partir de riffs tradicionales ni de estructuras previsibles, sino de dinámicas en constante mutación: patrones rítmicos que se expanden, guitarras que dibujan líneas angulares y momentos de tensión que estallan sin previo aviso.
Anthony Pirog es el eje melódico del álbum. Su guitarra se mueve entre la abstracción jazzística y la agresividad contenida del post-punk, utilizando efectos y texturas como herramientas narrativas más que decorativas. No hay exhibicionismo técnico gratuito; cada frase parece responder a un diálogo interno con la batería precisa y nerviosa de Canty y el bajo elástico, casi melódico, de Lally.
El título, Anthropocosmic Nest, sugiere una idea de refugio humano dentro de un entorno cósmico vasto y caótico. Esa tensión conceptual se traduce musicalmente en contrastes constantes: momentos íntimos y atmosféricos seguidos por explosiones rítmicas; pasajes minimalistas que desembocan en crescendos casi rituales. El disco suena orgánico, como si cada pieza hubiera sido capturada en el instante exacto en que la improvisación se convierte en composición.
La producción mantiene una claridad casi documental. Los instrumentos respiran; se perciben los matices, los silencios, las microvariaciones. Esa transparencia permite apreciar la complejidad rítmica sin que el resultado se vuelva frío o académico. Al contrario, Anthropocosmic Nest conserva una energía cruda, casi punk, que conecta con el linaje de sus integrantes sin quedar atrapado en la nostalgia.
En el panorama actual, donde la música instrumental a menudo se encasilla en el virtuosismo o en la ambientación, The Messthetics ofrecen una tercera vía: improvisación estructurada con espíritu de banda de rock. Anthropocosmic Nest no busca complacer ni acompañar; exige atención y recompensa con profundidad.
Un álbum que confirma que la exploración instrumental puede ser tan emocional y urgente como cualquier canción con voz. Aquí, el mensaje no se canta: se construye en tiempo real, entre pulsos, texturas y riesgo compartido.




