Con In Sickness And In Health, publicado en 1986, Demented Are Go firmaron uno de los manifiestos más salvajes y definitorios del psychobilly europeo. El trío galés llevó el rockabilly más primitivo a un territorio enfermo, acelerado y deliberadamente grotesco, cruzándolo con la urgencia del punk y una imaginería de horror que parecía salida de un cómic maldito o de una película de serie B pasada por ácido.
Desde el primer golpe de contrabajo, el disco deja claro que aquí no hay nostalgia limpia ni culto respetuoso a los años cincuenta. Sparky, vocalista y figura central del grupo, escupe letras con una voz desquiciada, entre el aullido y la carcajada maniaca, convirtiéndose en un narrador poco fiable que celebra la locura, la autodestrucción y el exceso como formas de vida. Su presencia domina el álbum con un carisma tan perturbador como magnético.
Musicalmente, In Sickness And In Health es un choque frontal entre tradición y caos. El contrabajo golpeado y distorsionado conserva el pulso del rockabilly clásico, pero la velocidad y la agresividad lo empujan hacia un terreno punk que entonces todavía era marginal. La guitarra es filosa y directa; la batería, implacable, casi tribal. Todo suena urgente, sucio y peligrosamente vivo.
Las canciones funcionan como viñetas de un universo enfermo y caricaturesco, donde el humor negro convive con la violencia y el absurdo. No hay corrección política ni intención moralizante: el disco abraza el mal gusto como bandera estética, usando el horror y la exageración como herramientas de liberación. En este sentido, In Sickness And In Health no solo define un sonido, sino una actitud.
La producción, lejos de suavizar las asperezas, potencia el carácter crudo del álbum. Cada error, cada golpe fuera de control, cada grito parece dejado a propósito, reforzando la sensación de que la banda podría descarrilar en cualquier momento. Esa inestabilidad es parte de su encanto y de su influencia.
Con el paso del tiempo, In Sickness And In Health se ha convertido en un clásico indiscutible del psychobilly, influyendo a innumerables bandas que encontraron en Demented Are Go la prueba de que el rockabilly podía ser tan peligroso como el punk o el metal extremo.
Este disco no pide ser entendido ni analizado con cuidado: exige ser sobrevivido. Es música para noches largas, carreteras mal iluminadas y mentes dispuestas a reírse del abismo. Demented Are Go no prometen salvación; prometen caos. Y cumplen.


