Tras el impacto de su debut Opus Eponymous, la banda sueca Ghost regresó en 2013 con Infestissumam, un álbum que expandió de manera decisiva el universo sonoro y conceptual del grupo liderado por Tobias Forge. Publicado bajo el nombre de Ghost B.C. debido a problemas legales en Estados Unidos, el disco representó un salto cualitativo en términos de composición, producción y ambición artística, consolidando a la banda como uno de los fenómenos más singulares del rock y el metal contemporáneos.
Si Opus Eponymous era una invocación oscura anclada en el doom y el heavy metal setentero, Infestissumam se presenta como una auténtica misa negra barroca. Desde la apertura instrumental «Infestissumam», que funciona como una solemne introducción coral en latín, el álbum sumerge al oyente en una ceremonia donde el satanismo teatral, la sensualidad y la crítica a las instituciones religiosas convergen en un espectáculo tan irreverente como fascinante.
La producción, a cargo de Nick Raskulinecz —conocido por su trabajo con bandas como Foo Fighters y Alice in Chains—, dota al álbum de una riqueza sonora notable. Las guitarras conservan el aroma clásico del hard rock de los años setenta, pero los arreglos incorporan coros, teclados, elementos progresivos y una marcada influencia del rock psicodélico, ampliando considerablemente el espectro musical del grupo.
Canciones como «Per Aspera ad Inferi» y «Secular Haze» muestran a Ghost en plena expansión creativa. La primera combina riffs memorables con un estribillo irresistible, mientras que la segunda introduce inesperadas influencias circenses y melodías de órgano que evocan una feria decadente al borde del apocalipsis. Por su parte, «Year Zero» se convirtió rápidamente en uno de los himnos definitivos de la banda, gracias a su imponente coro litúrgico y su inolvidable invocación: «Belial, Behemoth, Beelzebub…».
El disco también revela el lado más melódico y sofisticado de Ghost en piezas como «Ghuleh / Zombie Queen», una composición que transita del pop psicodélico a la oscuridad ceremonial con sorprendente naturalidad, o «Monstrance Clock», tema encargado de cerrar el álbum con una atmósfera sensual y casi ritualística que se ha convertido en un momento emblemático de sus conciertos.
Líricamente, Infestissumam explora temas como la tentación, la sexualidad, la corrupción espiritual y la caída de las estructuras morales tradicionales. Sin embargo, más allá de la iconografía satánica, el disco funciona como una sátira elegante sobre el poder, la religión y los mecanismos de control social.
Con Infestissumam, Ghost dejó de ser una curiosidad underground para convertirse en una propuesta artística de alcance global. El álbum amplió las posibilidades del hard rock y el metal contemporáneo al demostrar que la teatralidad, la melodía y la provocación podían coexistir en perfecta armonía.
Más de una década después de su lanzamiento, Infestissumam permanece como una de las obras más queridas y representativas de la discografía de Ghost: una celebración exuberante del exceso, la herejía y el irresistible poder de la melodía.



