En 2013, cuando el revival del post-punk llevaba ya varios años demostrando que las guitarras oscuras y los bajos hipnóticos todavía tenían mucho que decir, el trío italiano Soviet Soviet apareció con Fate, un álbum que no pretende reconstruir el pasado como una pieza de museo, sino convertir sus influencias en combustible para una música urgente, física y contemporánea. Originarios de Pesaro, Andrea Giometti, Alessandro Costantini y Alessandro Ferri encontraron en el post-punk una plataforma para construir un sonido propio, áspero y profundamente melódico.
Fate fue publicado el 11 de noviembre de 2013 por Felte Records y contiene diez canciones que apenas superan la media hora. Esa duración resulta significativa: Soviet Soviet no desperdicia espacio. Desde “Ecstasy”, el álbum entra directamente en materia con un bajo prominente, batería precisa, guitarras cargadas de reverberación y la voz de Giometti proyectada con una intensidad que convierte cada canción en una descarga nerviosa.
La banda toma elementos reconocibles —el bajo como motor melódico, las guitarras atmosféricas, la tensión rítmica y cierta sensación de aislamiento— y los acelera hasta conseguir una energía que acerca algunas composiciones al punk, al indie rock e incluso al shoegaze. El propio catálogo de la banda sitúa el álbum dentro de un espectro que abarca post-punk, indie y punk.
Después de “Ecstasy”, “1990” mantiene esa sensación de movimiento permanente. La guitarra corta el espacio mientras el bajo sostiene una melodía que parece avanzar sin detenerse. En “Introspective Trip”, en cambio, aparece una dimensión más contemplativa: la banda conserva la tensión pero permite que las texturas respiren, mostrando que su propuesta no depende únicamente de la velocidad.
Uno de los grandes momentos del álbum llega con “Gone Fast”, donde el trío concentra buena parte de su energía en una composición directa y contundente. La canción desemboca en “No Lesson”, quizá uno de los cortes más reconocibles de Fate, antes de que “Together” modifique nuevamente el pulso. Esta sucesión evidencia una de las virtudes del disco: Soviet Soviet comprende que la intensidad no significa tocar siempre de la misma manera.
“Hidden” y “Something You Can’t Forget” profundizan en el lado más oscuro y atmosférico de la banda. Aquí las guitarras adquieren mayor protagonismo y las reverberaciones generan una sensación casi claustrofóbica. El sonido conserva una crudeza deliberada, pero debajo de ella existe una estructura melódica cuidadosamente construida.
El cierre con “Around Here”, apenas superior a los dos minutos, funciona como una despedida abrupta. Después de diez canciones marcadas por la tensión y el movimiento, el álbum termina dejando la sensación de que algo quedó suspendido en el aire.
Una de las características más interesantes de Fate es precisamente su equilibrio entre oscuridad y energía. No estamos ante un post-punk completamente derrotista: incluso cuando las guitarras evocan paisajes sombríos, existe una pulsación vital que empuja las canciones hacia adelante. Una reseña contemporánea destacó justamente esa combinación entre atmósferas oscuras y momentos capaces de resultar inesperadamente estimulantes.
El propio grupo ha reconocido posteriormente la importancia de este álbum. En una entrevista realizada con motivo de su décimo aniversario, Soviet Soviet describió Fate como su “primer hijo” y señaló que fue fundamental para definir el sonido de la banda y para su trayectoria posterior.
Más de una década después de su aparición, Fate conserva esa cualidad eléctrica que caracteriza a los buenos discos de post-punk: suena oscuro, pero nunca está quieto. Los bajos avanzan, las guitarras se expanden y la batería mantiene todo en movimiento.
Soviet Soviet consiguió con Fate algo más interesante que reproducir el sonido de los ochenta: tomó la ansiedad, la oscuridad y la tensión del post-punk y las trasladó a una generación distinta. Un álbum breve, intenso y atmosférico que convirtió a este trío de Pesaro en una de las propuestas italianas más reconocibles del revival post-punk de la década de 2010.



