A finales de los noventa, cuando el punk californiano parecía dividido entre el hardcore, el skate punk y el revival melódico, Tiger Army apareció con una propuesta que miraba hacia otra época: rockabilly, horror de serie B, romanticismo macabro y la velocidad del punk. Su álbum homónimo, publicado el 26 de octubre de 1999 por Hellcat Records, fue el primer larga duración de la banda y convirtió el psychobilly en un punto de encuentro entre públicos que hasta entonces parecían pertenecer a escenas distintas.
El núcleo creativo ya estaba claramente definido por Nick 13, cantante, guitarrista y compositor principal. Para la grabación del álbum se incorporaron Adam Carson, baterista de AFI, y Rob Peltier, bajista de The Quakes. Es una alineación de estudio particularmente interesante: Carson aporta una pegada punk contundente, mientras Peltier lleva el contrabajo hacia ese territorio característico del psychobilly.
El disco comienza con “Prelude: Nightfall”, una breve introducción que parece abrir las puertas de una película de terror de los años cincuenta. Inmediatamente después, “Nocturnal” establece el lenguaje de Tiger Army: contrabajo, guitarra acelerada y una melodía que tiene tanto de rockabilly como de punk. La canción funciona como una declaración de principios: la noche no es solamente el escenario, sino el territorio natural de la banda.
El lado más descaradamente pulp aparece en “Devil Girl”, una canción breve y explosiva que parece salida de una película de horror adolescente. “Never Die”, por su parte, convierte la obsesión por la inmortalidad en un himno acelerado que terminaría anticipando una de las frases más asociadas con la identidad de la banda: Tiger Army Never Dies.
En “Outlaw Heart”, el grupo cambia nuevamente de paisaje. La incorporación de pedal steel guitar, interpretada por Greg Leisz, acerca la canción al country y al western, demostrando que el universo de Tiger Army no termina en el psychobilly. Es uno de los detalles que hacen que el álbum sea más interesante de lo que su etiqueta podría sugerir. (AllMusic)
El breve “Neobamboom” funciona casi como una descarga instrumental antes de llegar a “Last Night”, cierre melancólico y particularmente efectivo. Después de atravesar monstruos, romance, carretera y oscuridad, el álbum termina mirando hacia atrás, con una sensación de nostalgia que conecta directamente con el rock and roll de mediados del siglo XX.
La portada, inspirada en el cartel de la película de 1932 Bring ‘Em Back Alive, completa esa estética de aventura pulp y cine de explotación que Tiger Army convirtió en parte esencial de su identidad. (Wikipedia)
También hay que destacar las colaboraciones vocales: Tim Armstrong, líder de Rancid y responsable de Hellcat Records, y Davey Havok, de AFI, participaron en coros del álbum. Su presencia evidencia el puente que Tiger Army construyó entre la escena punk californiana y el circuito psychobilly. (AllMusic)
Con apenas poco más de media hora de duración y 13 canciones, Tiger Army es un debut directo, veloz y extraordinariamente visual. No pretende reinventar el rockabilly: lo acelera, lo oscurece y lo introduce en un universo de vampiros, mujeres fatales, hombres lobo, carreteras nocturnas y corazones rotos.
El verdadero mérito de Nick 13 fue comprender que el psychobilly podía ser algo más que una mezcla de contrabajo y punk. Podía convertirse en una estética completa, en una mitología propia. Tiger Army fue el primer gran capítulo de esa mitología.



